Solomon Kane, un comic con toque mexicano







Este miércoles por fin salió a la venta el primer número de la nueva mini-serie de Solomon Kane personaje de Robert E. Howard (creador de Conan "the barbarian", Kull "the conqueror" y Red Sonja "the she-devil with a sword") por parte de Dark Horse Comics.



Esta nueva saga del puritano que lucha contra fuerzas sobrenaturales cuenta con los lápices de nuestro muy querido amigo Mario Guevara, con tal motivo reproducimos la entrevista que Everardo Ferrer realizó para la revista Comikaze #2 (la cual ya está a la venta desde hace algunas semanas en los puntos de venta de costumbre).








Mario Guevara: de Pénjamo para el mundo
Por Everardo Ferrer

Sin lugar a dudas, Mario Guevara se ha convertido en uno de los artistas mexicanos más conocidos del medio, no sólo porque su trabajo es reconocido en su propio país, gracias a su colaboración en infinidad de publicaciones de corte enteramente popular, mejor conocidas como “sexacionales”, sino porque de un tiempo a la fecha, su arte se ha presentado al mundo a través de diversas editoriales extranjeras.

Reconocido allende la frontera, esto no ha sido motivo para que el guanajuatense, también dibujante del más grande héroe mexicano, El Santo, pierda el suelo, conservando su sencillez característica. Su paso por títulos como BloodRayne, Lone Ranger o actualmente Solomon Kane, hablan de su calidad y crecimiento como artista en la industria norteamericana.

Dispuesto a apoyar proyectos ya sea para grandes compañías o para trabajos independientes, como el caso de La Tierra de Nod, Mario Guevara siempre sabe qué es lo que quiere obtener y dar en cada colaboración. Su proyecto mas reciente, Los Ángeles existen, lo confirma de manera contundente.
Comikaze sostuvo una charla con Mario, y estas son las impresiones que obtuvimos de él:

¿Qué nos puedes platicar de tu paso por las “novelitas” de corte popular que representaron tu trabajo en México?

Creo que la historieta de cada país defiere de las otras, ya sean tebeos, mangas o cómics, no solamente por el nombre, si no porque proyectan la imagen de su país. Y aunque la mayoría de quienes lean esto crea que no es así y hasta se ofenda, es cierto. A mí me gustan algunas historietas mexicanas así como también me gustan ciertos cómics y algunos mangas. Y como dibujante dibujo lo que me ofrezcan…y muchas veces aunque no me guste lo tengo que hacer.

Sin embargo, a la par tenías proyectos alternos como El Súper Peje Kingy Lagarto y Santo, La Leyenda de Plata. ¿Qué nos dices de estos trabajos?

Como te decía, el trabajo es el trabajo. Yo jamás he escogido qué quiero dibujar. Siempre me ofrecen esto o aquello, y si tengo tiempo, pues lo hago.

En una segunda versión de Némesis: La Alianza, del Estudio ¡Ka-Boom! tú te encargarías de la parte gráfica. De hecho, gran parte de las ilustraciones que aparecen en el website de ¡Ka-Boom! son tuyas. ¿Qué sucedió con ese proyecto?

Híjole, no sé. Pregúntale mejor a Óscar González Loyo.


¿Cómo se te presenta la oportunidad de trabajar en el mercado extranjero y cual fue el primer título que dibujaste para Estados Unidos?

Se presentó por necesidad, ya que si siempre hubiese tenido la cantidad de trabajo de hace cinco años, tal vez no hubiera insistido en entrar al mercado americano. Alguna vez lo intenté, pero no me esforcé, ya que no tenía la necesidad. En México siempre me trataron bien y me pagaron bien mis editores. Además, mi inglés es muy malo, por lo que ahora trabajo en Estados Unidos gracias a que Ian Montane me ayuda a traducir. Mi primer trabajo para EU fue un proyecto “de a grapa” que se llamó Myth.

Con Bloodrayne tuviste la oportunidad de trabajar con un equipo artístico mexicano, pero además te permitieron aportar ideas para la trama, como situar la historia en la ciudad de México e integrar a un milenario vampiro mexicano. ¿Qué impresiones tienes de esta experiencia?

Pues que fue mucho trabajo y poco dinero. Me pagaron menos por un número de Bloodrayne que lo que me pagaban por dibujar Pistolero en México. Y es que las editoriales independientes pagan poco, y creo a mí me pagan cinco dólares más que a los demás. Pero trabajar con un personaje conocido te da proyección. Eso es lo que me dio Bloodrayne, y con eso llegó The Lone Ranger & Tonto y poco después Solomon Kane.

En cuanto a Bloodrayne, pues me preguntaron dónde prefería que se desarrollara la historia, por lo que respondí que en México. En el guión sólo me indicaban un edificio alto o un parque, y yo decidía donde ubicarlos, como por ejemplo la Torre Latinoamericana. Con respecto al personaje de Valerio, lo creó Troy Wall, pero yo lo diseñé gráficamente.

¿Cómo le hiciste para compaginar tu trabajo en México con tu obra en el extranjero?

Pues ahora sí que como dicen: chingándole. Sólo así.

¿De que manera te ayudó el haber trabajado en tu país en tantos y tan diversos títulos para que tu trabajo fuera aceptado más allá de la frontera?

Pues en realidad no me ayudó, pero tampoco me perjudicó. Creo que todos pueden trabajar en cualquier país de igual forma que en México, sólo es cuestión de adaptarse al sistema del otro. Mejor calidad implica más tiempo, pero también más dinero y si se te pide el trabajo en menos tiempo, obviamente implica hacer un trabajo que cumpla, aunque no sea tan bueno, tal como sucede en México.
Tu trabajo ha ido en ascenso y va llegando cada vez a editoriales de mayor peso…
Bueno, la idea para cualquier dibujante es trabajar en el mejor lugar. Yo trabajé en el mejor lugar en México, y ahora en Estados Unidos busqué hacer lo mismo, y si me un día me voy a Japón o a China igualmente buscaría el mejor lugar para trabajar.

¿Qué personajes y títulos te gustaría dibujar?

Conan, Indiana Jones, Sandman y Sin City.

¿Qué consejo das a los lectores que quisieran incursionar como artistas en el mundo del cómic?

¡Uy!, pues si apenas se les ocurrió por estar de moda, mejor que sigan estudiando y que se dediquen a otra cosa. Con esto tienes que empezar desde niño para que sea natural y proyectes lo que traes en la cabeza y hacer que la mano te responda.

Y si ya dibujan, pues que nunca dejen de trazar a lápiz. El lápiz es una extensión del cerebro. Sólo el lápiz, nada lo sustituye, ni la wacom, ni el Photoshop, ni el Maya se comparan con lo maravilloso que es un lápiz Dixon de la ferretería, sabiéndolo usar, claro.

Hay que trabajar aunque no tengas ganas. Crudo, enfermo, cansado o como sea, pero tienes que dibujar todos los días y aparte ser feliz haciéndolo, para que te salga bien. Creo ese es un don que muchos dibujantes tenemos: un gusto fanático por dibujar y que además nos enfadamos menos que la mayoría de la gente.

Y recordarles que no se dibuja por arte de magia. Pero hay una fórmula para hacerlo mejor y más rápido, para quienes la quieran seguir y puedan aguantarla. Se llama “el arte de la polainas”.

¿El arte de las polainas?

Verás, si tú acostumbras correr la misma distancia todos los días, tu cuerpo siempre aguantará igual. Si en algún momento tu cuerpo dice “puedo más” y tú sigues corriendo lo mismo, jamás avanzarás. Pero si un día decides correr un kilómetro extra, después notarás que lo que antes corrías se vuelve más fácil.

Ahora, ahí va la magia: si aparte te pones unas polainas en los tobillos y corres lo más que puedes, te darás cuenta de que al quitarte las polainas…volarás.

¿Algún comentario que desees agregar Mario?

Pues que gracias a personas como ustedes el cómic mexicano está dándose a conocer. Yo conozco personas que creen que no hago nada, y si llegan a saber que soy dibujante se sorprenden de cuánto gano. ¡Hasta creen que cuando salgo con mi mochila es por que salgo a vender historietas y que las traigo cargando!




Agradecemos a los editores de Comikaze por las facilidades otorgadas para poder reproducir éste artículo, GRACIAS!

domingo, 28 de septiembre de 2008

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